Educadores y Formadores Vicentinos. Que Dios les bendiga y bendiga su abnegada labor diaria, la mayoría de las veces oculta, silenciosa e inapreciada, pero siempre eficaz y valiosa. Consideren que a pesar del daño ecológico actual, igualmente existe la esperanza en un futuro renovado. La esperanza nos invita a reconocer que siempre hay una salida, que siempre podemos reorientar el rumbo, que siempre podemos hacer algo para resolver sus problemas. La esperanza que busca salidas, se puede articular desde las prácticas de ecología humana y de la vivencia del bien-estar como experiencia esperanza en el futuro. Reconocer la felicidad, la fraternidad, la armonía, la belleza, la gratuidad del encuentro, son instancias que humanamente nos hablan de que la esperanza es una armonía que puede y debe seguir interpretándose por las múltiples voces que formamos el mundo. Recuerden siempre Educadores y Formadores Vicentinos que la educación es el mejor servicio que se puede prestar a la sociedad, pues es la base de toda transformación de progreso humano, tanto personal como comunitario. Este sacrificado servicio pasa desapercibido para muchos. Probablemente, ustedes no podrán ver el fruto de su labor cuando éste aparezca, pero estoy convencida de que gran parte de sus estudiantes valorarán y agradecerán algún día lo sembrado ahora. No confundan nunca el éxito con la eficacia. En la vida no siempre lo eficaz es exitoso y viceversa. Tengan paciencia, mejor, esperanza. No olviden que la clave de toda obra buena está en la perseverancia y en ser conscientes del valor del trabajo bien hecho, independientemente de sus resultados inmediatos. Sean fuertes y valientes, tengan fe en ustedes y en lo que hacen.
Educadores y Formadores Vicentinos. Que Dios les bendiga y bendiga su abnegada labor diaria, la mayoría de las veces oculta, silenciosa e inapreciada, pero siempre eficaz y valiosa.
ResponderBorrarConsideren que a pesar del daño ecológico actual, igualmente existe la esperanza en un futuro renovado. La esperanza nos invita a reconocer que siempre hay una salida, que siempre podemos reorientar el rumbo, que siempre podemos hacer algo para resolver sus problemas. La esperanza que busca salidas, se puede articular desde las prácticas de ecología humana y de la vivencia del bien-estar como experiencia esperanza en el futuro. Reconocer la felicidad, la fraternidad, la armonía, la belleza, la gratuidad del encuentro, son instancias que humanamente nos hablan de que la esperanza es una armonía que puede y debe seguir interpretándose por las múltiples voces que formamos el mundo.
Recuerden siempre Educadores y Formadores Vicentinos que la educación es el mejor servicio que se puede prestar a la sociedad, pues es la base de toda transformación de progreso humano, tanto personal como comunitario. Este sacrificado servicio pasa desapercibido para muchos. Probablemente, ustedes no podrán ver el fruto de su labor cuando éste aparezca, pero estoy convencida de que gran parte de sus estudiantes valorarán y agradecerán algún día lo sembrado ahora. No confundan nunca el éxito con la eficacia. En la vida no siempre lo eficaz es exitoso y viceversa. Tengan paciencia, mejor, esperanza. No olviden que la clave de toda obra buena está en la perseverancia y en ser conscientes del valor del trabajo bien hecho, independientemente de sus resultados inmediatos. Sean fuertes y valientes, tengan fe en ustedes y en lo que hacen.